Si al Salto de Chira

Petición de Moratoria a las extracciones mineras de tierras raras

INICIATIVA CIUDADANA “SÍ AL SALTO DE CHIRA” SE SUMA A LA PETICIÓN DE MORATORIA A LAS EXTRACCIONES MINERAS DE TIERRAS RARAS EN LAS AGUAS DEL ARCHIPIÉLAGO CANARIO

El Consejo de Gobierno de Canarias aprobó el pasado 15 de julio la Estrategia Canaria de Economía Azul 2021-2030. Si bien del contenido de este documento trasluce una posición cautelosa sobre la posibilidad de llevar a cabo proyectos de extracción de recursos minerales del fondo marino de Canarias, los responsables de la Consejería de Economía han transmitido su predisposición a las iniciativas de explotación de los recursos minerales marinos, entrando en clara contradicción con la filosofía del plan estratégico de economía circular de Canarias, publicado el mismo día que éste.

Del mapa europeo de depósitos minerales submarinos, elaborado con la colaboración del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), se desprende que, en los montes submarinos de Canarias además de la presencia generalizada de cobalto, hay cantidades significativas de níquel, cobre, niobio, vanadio, tierras raras, itrio, hafnio y elementos del grupo del platino.tierras raras4

En la actualidad, los usos que se les da a estos materiales son múltiples, con una importancia estratégica evidente. Estos materiales escasos se han convertido, por la senda elegida de las nuevas tecnologías, en elementos insustituibles al emplearse sobre todo en las baterías, pero también en aparatos comunes de nuestra vida diaria como teléfonos móviles, ordenadores o auriculares, y en las denominadas tecnologías verdes tales como coches eléctricos, aerogeneradores, paneles fotovoltaicos, iluminación LED… extendiéndose en industrias de gran importancia: aparatos médicos, industria aeroespacial, defensa, nuclear, superconductores de alta temperatura, cables de fibra óptica, ordenadores, acero y pigmentos para cerámica, entre otros.

El hecho de tener en nuestros fondos marinos estos valiosos elementos nos sitúa ante una difícil encrucijada, y nos obliga a posicionarnos de manera inteligente pues si bien puede tener ventajas el decidirnos a explotarlos a medio plazo, los inconvenientes son muy importantes.

Sin embargo, una cuestión tan importante como la tenencia de materias primas críticas para la transición energética no es de por sí razón suficiente como para decidirnos a extraerlas. El hecho de tener cerca la materia prima no nos coloca en los lugares de mayor valor añadido en la cadena de valor de los productos elaborados con estos materiales. Podríamos caer en lo que se suele denominar en Economía la “maldición de las materias primas”: que sólo sea un recurso exportable sin que genere riqueza permanente en el territorio y un nuevo modelo económico.

Desde la Iniciativa Ciudadana “Sí al Salto de Chira” creemos necesario no permitir la extracción de minerales de las costas canarias, máxime cuando aún no se ha elaborado tanto a nivel nacional como a nivel europeo un plan consistente y equilibrado para todas las partes de seguridad del suministro de materias primas críticas para la transición ecológica. No es conveniente repetir patrones del pasado de explotación de recursos naturales difícilmente recuperables y con impacto ambiental severo como ocurre con las recurrentes crisis del turismo, y el error de nuestras posiciones siempre procíclicas, que han deteriorado muchos parajes de las islas. El panorama mundial de las extracciones repite un patrón ya conocido anteriormente con el petróleo o el gas. Hay países de mucho peso económico como EE. UU con reservas en sus aguas que evita explotarlas todavía. Otros países pobres y zonas periféricas con bajos estándares medioambientales y sociales sí lo están haciendo. No queremos que Canarias se encuentre en estos últimos.

Evaluación de impacto de las extracciones

El primer problema que nos encontramos con estas extracciones marinas es el impacto medioambiental. La afectación de estas extracciones a cielo abierto es devastadora, ya que se requieren productos químicos muy agresivos. Entre los minerales que se extraen es muy común la presencia de elementos radiactivos, y en su producción se genera un gas residual que contiene polvo concentrado, ácido fluorhídrico, dióxido de azufre y ácido sulfúrico y agua residual ácida. En este sentido, todo afecta a la calidad del aire, la tierra y a las aguas circundantes.

En los fondos oceánicos nos encontramos con un impacto notable de los materiales tóxicos que desprenden los metales pesados sobre la cadena trófica (incluyendo los recursos pesqueros) hasta la liberación de gases de efecto invernadero secuestrados en los fondos oceánicos, con muertes masivas de especies marinas y mutaciones de organismos por intoxicación con metales pesados, obstrucción de aberturas geotermales y mezcla de aguas abisales ricas en nutrientes con aguas superficiales, provocando un crecimiento explosivo de algas.

Estas extracciones, sin un plan global de impactos y mitigaciones, provocarán la destrucción irreversible de la biodiversidad marina con sus consecuencias incluso para campos como la investigación médica y farmacéutica. Las extracciones marinas además cuentan con el agravante de que el impacto y los daños que se causen son más difíciles de inspeccionar y controlar por razones obvias.

Por otro lado, las extracciones mineras marinas resultan ser una actividad muy reciente, teniendo lugar la primera actuación de este tipo en 2018, cuando una empresa canadiense comenzó a extraer cobre y oro en las aguas territoriales de Papúa Nueva Guinea, con un impacto actual desconocido. Las extracciones marinas llegan cuando los recursos a cielo abierto comienzan a agotarse. Hay un mapa geoestratégico de estos materiales marinos a nivel mundial y en este nivel inicial en que nos encontramos, en que están por dilucidar las consecuencias medioambientales de su explotación, los países que se están apuntando son aquellos con bajos estándares de control medioambiental, entre los cuales por supuesto que no queremos que se encuentre Canarias.

Estrategia e inteligencia para abordar esta cuestión

La sociedad canaria y sus instituciones ha ido interiorizando progresivamente la importancia de la conservación de nuestras aguas y territorio. Cada vez, afortunadamente, hay un nivel de exigencia y de requerimientos mayor en cuanto a los impactos en el medio de actividades e infraestructuras. Vivo ejemplo de lo anterior son las exigentes medidas medioambientales que se le han requerido a REE, promotor de “El Salto de Chira” para acometer el proyecto. Formando parte de esta Canarias que se reclama sostenible, estamos entre los que consideran que la afectación al medio ambiente de la actividad extractiva marina de tierras raras es actualmente inasumible y menos en el actual contexto de deterioro ecológico mundial provocado por el calentamiento global.

Una de las razones de peso por las que defendemos las centrales de bombeo reversible, como “El Salto de Chira”, como forma de almacenamiento de renovables es precisamente porque la otra opción ahora disponible con las tecnologías actuales son las baterias, las cuales son intensivas en su fabricación en el uso de materiales como los que se pretenden extraer de los fondos marinos. Las baterías desde la extracción de estos elementos como el cobalto para su fabricación hasta el problema que suponen su difícil reciclaje en la actualidad suponen un problema medioambiental, cuya solución todavía no la tenemos.

Por eso nuestra posición es restrictiva con respecto a éstas. Y aunque somos conscientes de que no podemos prescindir de ellas en el proceso de implantación de renovables, consideramos que sólo debemos usar las imprescindibles mientras no se logre mitigar sus efectos sobre el medio ambiente. Por lo tanto, al oponernos en este momento a estas extracciones marinas, encontramos que nos posicionamos coherentemente con nuestra preferencia por las centrales de bombeo reversible como forma de almacenamiento.

En breve, se tendrá que abordar la cuestión de la movilidad, y adelantamos nuestra preferencia por el transporte colectivo frente al desarrollo de un parque automovilístico eléctrico que sustituya al actual propulsado por combustibles fósiles. Y una de las razones principales es la misma, el uso restrictivo de las baterias, además de que el aumento de la demanda eléctrica que traería aparejado el uso extendido de los coches eléctricos impediría el desmantelamiento urgente de las centrales térmicas, estrategia prioritaria para afrontar la emergencia climática.

Hay otros inconvenientes para llevar a cabo en el corto plazo estas extracciones, como que resultan incompatibles con nuestro actual modelo económico, basado en el turismo, y con un tipo de visitantes cada vez mas concienciado con la conservación del planeta. La imagen de unas islas dedicadas a una actividad extractiva contaminante cerca de nuestras costas no es coherente con la imagen que hasta ahora hemos cultivado como destino limpio y ecológico. Nuestros visitantes provienen mayoritariamente de la UE, espacio situado en la avanzadilla mundial del cambio de modelo energético.

Por otro lado, la situación crítica medioambiental mundial provocada por la emisión de gases de efecto invernadero nos obliga, en general, a cambiar nuestras prioridades en la toma de decisiones de índole económica. Y como en esto caso, a situar la cuestión medioambiental por encima de otras consideraciones económicas coyunturales.

Por todo lo anterior, y especialmente por las consecuencias imprevisibles sobre la biodiversidad, consideramos prematuro optar por apoyar estas extracciones e invitamos a la opinión pública canaria que se sume a nuestra posición y a la de otros grupos ecologistas de impedir estas extracciones de minerales escasos y tierras raras. Pedimos que se estudie el valor en cuanto a la biodiversidad y demás aspectos naturales de los montes submarinos donde se encuentran estos yacimientos, llamados “las Abuelas canarias” de cara a ser protegidas por alguna figura jurídica y que se establezca una MORATORIA a estas extracciones en aguas canarias hasta que se desarrollen tecnologías limpias y eficientes de reciclado de baterias y otros elementos similares, y hasta que el desarrollo tecnológico permita considerar que estas extracciones no supongan un empeoramiento de la salud del planeta.